Del destierro al arraigo

Historia de la llegada del pueblo Kamëntsá a Mocoa

 

Entre el cambio y la permanencia puede ubicarse el pueblo Kamëntsá Biyá, que en lengua propia traduce personas de aquí mismo con pensamiento y lengua propia. Es una comunidad de grandes logros, retos y ancestros que imprime en ellos una identidad cultural sólida y clara.

En su camino de migración por escasez de tierras y otras razones, se desplazaron desde su lugar de origen en el Valle de Sibundoy que está ubicado en el alto Putumayo, hasta Mocoa. Después de un largo recorrido y reconocimiento por parte de líderes del pueblo Kamëntsá en Mocoa, se constituyó el Cabildo Kamëntsá Biya el 29 de julio de 1990, tres años después se formó el resguardo de Villa Nueva.

Los miembros del Cabildo se plantearon como objetivo que desde la profundidad de su cosmovisión debía renacer con mayor fuerza la cultura tradicional, porque con el tiempo y el afán de la vida urbana se han olvidado los oficios tradicionales, la gente ya no cultiva la chagra en casa debido al cambio y desplazamiento del espacio rural al espacio urbano.

El rito de la transmisión de saberes a los niños alrededor del fogón o tulpa antes de dormir se ha ido extinguiendo; pero la comunidad está formulando estrategias con las que busca retomar la fuerza cultural de sus mayores y fortalecer la identidad propia, manteniendo sus tradiciones para seguir creciendo como pueblo, mientras se recorre el camino de rescatar y fortalecer sus usos y costumbres.

Oficios tradicionales como el telar de guanga, el telar de chaquira, los instrumentos musicales, la cestería en tunda, entre otros, hacen parte de los saberes que están en proceso de transmisión como mandato de los mayores, con el fin de fortalecer y rescatar las lógicas de las técnicas artesanales ya que tienen conciencia que al perderlos perderán toda una cosmovisión ancestral con ellos.

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